El usufructo - Servicios de Gestoría Integral - Arnal
El usufructo

Uno de los conceptos más habituales cuando se habla de herencias es el de usufructo, o usufructuario/a. Es clave entender en qué consiste esta figura para poder recibir un legado con garantías.

Se trata de una persona que, durante un tiempo determinado o de manera vitalicia, disfruta de los bienes y derechos adquiridos a título oneroso o lucrativo (por herencia, donación o compraventa), aunque no pasen a ser de su propiedad.

Lo más habitual es que el usufructo recaiga sobre el marido o la mujer que sobrevive a su cónyuge, ya que la Ley dice que los herederos forzosos son los hijos. Esta es pues una fórmula para proteger a la pareja: durante el tiempo que viva el usufructuario tiene derecho a hacer uso de la vivienda sin que sus hijos la puedan echar, ni vender la propiedad.

En el testamento se tiene total libertad para nombrar usufructuaria a la persona o personas que se desee, mediante su carta de últimas voluntades, ya que el Código Civil contempla esta posibilidad.

Cuatro aspectos clave sobre el usufructo:

  1. No es posible vender ni transmitir los bienes en usufructo sin el permiso de los herederos. Por lo que un usufructuario en ningún caso podrá vender la vivienda, las joyas, las acciones o el vehículo (por poner los casos más comunes) si no lo aprueban los herederos por unanimidad. Tampoco podrá gravar los bienes cedidos (por ejemplo, con una hipoteca).
  2. El usufructo puede ser temporal o vitalicio, según lo haya establecido el testador (la persona que hace el testamento).
  3. El usufructuario obtendrá para sí mismo las rentas derivadas del disfrute del usufructo. Por ejemplo, si es una vivienda que está en alquiler, esa persona podrá disponer libremente del dinero recaudado. O en el caso de las acciones, del pago de dividendos.
  4. El usufructuario tiene la obligación de preservar los bienes cedidos y garantizar su buen estado, así como de hacer frente a los gastos que eso suponga.

Es relativamente fácil comprobar la gestión que hace un usufructuario de los bienes inmuebles que recibe en cesión. El objetivo es que esas propiedades lleguen, vencido el plazo o fallecida esa persona, en perfectas condiciones a sus herederos legales. Pero en ocasiones los problemas vienen cuando el usufructo es algo más volátil. Por ejemplo, cuando ha supuesto el pago de ciertos gastos difíciles de comprobar.

El usufructo puede terminar por varias circunstancias: con la muerte del usufructuario, cuando se cumplan las condiciones fijadas en el testamento, por renuncia, cuando el bien se pierde (pensemos en un vehículo que sufre una gran avería), o cuando el bien no se usa durante 6 años para un bien mueble, y 30 años para un bien inmueble.

A la extinción del usufructo, el nudo propietario (la persona dueña de un bien que no puede disfrutar del mismo) deberá liquidar el impuesto correspondiente según el título de constitución. Si se constituyó por herencia tributará por impuesto de sucesiones. Y si se constituyó por reserva del transmitente en una venta al nudo propietario o directamente por compraventa, tributará por impuesto de transmisiones. Es decir, como la propiedad se adquiere en dos fases (en primer lugar la nuda propiedad, y luego el usufructo), el nudo propietario deberá pagar el impuesto correspondiente por la parte adquirida en cada una de las dos.

Si tienes cualquier consulta sobre el usufructo no dudes en contactar al teléfono 93 215 75 13 o bien al correo electrónico info@arnal.es